Thursday, August 02, 2007

la forma del mundo

La tragedia -le escribo- es una curva, es matemática pura. La tragedia es la forma del mundo. Con vos -le diré, cuando lo vea-, con vos todo es error. Una de dos. O soy -le diré- muy torpe, o sos muy mal poeta. Pero la tragedia es la forma del mundo.
Los poetas amigos de mis antiguos amigos poetas siguen fascinándose con los colores de las verdulerías y haciendo turismo en los propios arrabales. Miran. Flotan. Existen así. No se equivocan. Los poetas malos nunca se equivocan. Rompen todo, pero nunca se equivocan: nunca fueron ellos los causantes del desastre, que simplemente sucedió. Ellos no se equivocan. Los poetas buenos nos equivocamos todo el tiempo. Nos pierde la codicia, la lujuria de vivir. Nuestras estúpidas ganas de hacer cosas, de la que tanto se burlan los malos poetas. Encima vivimos tratando de arreglar todo lo que ellos rompen y es peor. Probamos con alambrecitos, metemos mano en la carne misma de las cosas y no escarmentamos ni ante el cachetazo ni ante la patada eléctrica. Los poetas que no nos conformamos con la poesía queremos aplicar a la ingeniería y al comercio lo aprendido en la composición lírica. Queremos hacer negocios: manejar armas, broncearnos, etc. Oro, queremos. No sacarlo de la tierra, no: alquimia, eso queremos. Amasar un millón de dólares. Amasarlo de la nada, como nacen las galaxias del polvo estelar. Ese milagro nos merecemos. Aprender a fabricar el universo de nuevo. Amamos tanto el vacío: queremos llenarlo. Los poetas buenos ya no queremos contemplar el mundo. Preferiríamos entenderlo, entender cómo funciona, hacer algo con eso. Hacer un millón de dólares, por ejemplo. Algo sabemos: sabemos que las leyes que rigen el mundo son las mismas de la tragedia. Sobre todo en el trato con poetas malos. Tenemos, en primer lugar, dioses. En segundo lugar, un arrogante y un profeta. O un poeta bueno y un poeta malo, que viene a ser lo mismo. En tercer lugar, un error de juicio: la hemartía, el desvío de la flecha, el punto de no retorno (en la tragedia del siglo XXI el error es permanente: la hemartía es a cada paso, o por lo menos en mi casa sucede así) y eso genera en cuarto lugar una escalada de destrucción. Cuando ya no queda nada por destruir, viene la anagnórisis: el arrogante -o el poeta bueno- comprende su error, pero tarde. El profeta dice: "¡Ha visto!". El poeta malo sigue paseando al perro y escribiendo poemas malos y comiendo mandarinas como si nada. Por último, la destrucción moral: el arrogante se suicida. El poeta bueno no se suicida nada. Se limita a ir y decirle al poeta malo: "Con vos, todo es error. La tragedia es una curva, es matemática pura. La tragedia es la forma del mundo".

6 Comments:

Blogger Rosario said...

Buscando blogs de Rosario llegué acá. Sólo le falta un enlace a Rosario Freak. Saludos

Gustavo V.

5:00 PM  
Blogger colectivo barracuda said...

La moralidad es un acto destructivo, más vale un nihilismo caricaturesco ha quedar sersenado por los más altos vuelos.

Por eso huyo de la poesía, prefiero vivir del vanal recuerdo, paseandome por los anequeles ficticios de la narrativa.

Atte: Ken Pérez, mal-escribiente desde pequeño...

11:05 AM  
Blogger colectivo barracuda said...

perdone la hortografía...

11:05 AM  
Blogger Nucífora said...

Me dejaste sin palabras

11:04 AM  
Blogger xenia said...

banal es con be larga...

4:20 AM  
Blogger Bruno "el wheelwrigth" Pesci said...

Buenísimo. La verdad que este blog me encanta.

un abrazo.

6:15 PM  

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