Saturday, October 07, 2006

X (una parodia)

Durante decenas de años no se consideró que las pinturas de X fueran realmente obras de arte pictórica. A sus más de 750 frescos realizados en paredes de su Atopia natal, si bien fueron reconocidos unánimemente por público y crítica como bellos, expresivos, dotados de buen gusto y conocimiento del medio artístico, la crítica prefirió describirlos como un fenómeno más bien parecido a los colores naturales de las rocas o a lo que sucede cuando se hierve remolacha junto con arroz. "Más que pinturas, son cocina", declaró un prestigioso crítico de la Universidad de Ágrafa. "El pincel no cesa de manifestar la insistencia mecánica de una cuchara". De X dijeron sus contemporáneos que no era exactamente un artista, sino una especie de tirador al blanco. "Pacientes con el mal de Alzheimer han producido imágenes parecidas", señaló una vez el crítico N. El mismo autor comparó además el trabajo de investigación que X, antes de pintar una pintura al fresco, llevaba adelante acerca de los temas a representar, con "la compulsión a la información de los adictos a Internet o los que hacen zapping, algo muy parecido a un pájaro experimental que picotea incesantemente migas de pan". "Es como si colgara cortinados, drapeados o collares", señaló otro crítico respecto de lo que en realidad hacía X cuando todos creían, y muy especialmente él mismo, que estaba pintando. "Parece un helecho creciendo, o el parpadeo de un sistema nervioso en coma", dijo un profesor. Sucesivas ponencias dedicadas a la obra de X coincidieron en puntualizar que no era exactamente arte lo que él hacía. Por entonces el éxito de ventas de las obras no murales de X, de las que todavía no existe catálogo razonado pero cuya cantidad total se calcula en unas 300.000, superaba el de todos sus contemporáneos y sólo se veía amenazado por un creciente mercado paralelo de falsificaciones de cuadros de X. Este mercado paralelo de falsos se aprovechaba del hecho de que a pesar de su gran productividad, y aunque tomara asistentes, X no podía satisfacer la demanda de su (llamémosla) producción, ya que a juicio de los críticos no estamos seguros de que sea pintura o arte. Los estudios actuales de expertos abocados a distinguir los auténticos X de los falsos se ven obstaculizados en parte por el hecho de que no se escribieron monografías críticas sobre X en vida de X, cuando el diálogo entre críticos y artista hubiera podido despejar más fácilmente las dudas. También es penoso el estado de conservación de muchos de sus murales; pero los expertos, antes de restaurarlos, necesitarían ponerse de acuerdo sobre los rasgos fundamentales del estilo de X; y las dudas sobre los falsos, sumados a la ausencia de un análisis crítico, tornan muy complicada la tarea. Además, al no incluirse su obra en muestras antológicas consagratorias de su época por considerarla los críticos banal, decorativa, no artística y hasta no pictórica, fue inevitable que sus precios, que habían alcanzado una alta cotización en vida del artista, decayeran luego de su muerte. Esta baja en los precios fue decisiva: "Ha quedado demostrado que no era un artista", dice hoy N y añade que "la historia del bleff X es un ejemplo de cómo pierden plata los coleccionistas por no oírnos a nosotros, los críticos". Al señalársele que este círculo vicioso, lejos de demostrar alguna verdad absoluta sobre el canon del arte, es una simple profecía autocumplida y no otra cosa que la autorreplicación del discurso del poder, N insiste: "Sí, pero profecía al fin".
Mejor destino corrió la obra de la escritora Y, esposa de X y de cuyas 65 novelas publicadas y reeditadas varias veces los críticos dijeron que no eran literatura, ni siquiera novelas, sino pura grafomanía, un mero mecanismo instintivo como el de las patas de una araña que teje su tela. Se siguen reeditando gracias al empeño y el olfato del editor Z, que nunca los leyó.

4 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Es una parodia porque transcurre en Atopia, pero si cambiás Atopia por Rosario sería un documental, donde X = todo/a pintor/a, e Y = todo/a escritor/a.

7:55 AM  
Blogger xenia said...

es la idea.

9:34 AM  
Anonymous Anonymous said...

Si, a veces me paso de obvio. Ahora lo que sí te puedo decir es que Borges era un escritor re groso. Ja, no te la esperabas esa.

4:45 PM  
Blogger xenia said...

Sí me la esperaba de vos que sos inteligente, no de algunos colegas tuyos que siendo mediocres insignificantes se arrogan la autoridad de condenar nada menos que a ¡¡¡¡Borges!!!! (u otros) para luego "rescatarlo" del infierno a donde lo mandaron y adonde, ingenuamente, creen que se fue. (Véase mi post "Rescatando al soldado Soldi".)

11:40 AM  

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